Una pieza sonora que emerge de la performance-ritual que Alfredo Ledesma realizó en Tierra Prometida
Sobre la pieza
Esta pieza sonora emerge de la performance-ritual que Alfredo Ledesma realizó en Tierra Prometida, localidad situada a las puertas del desierto de Ica, fundada en 1998, donde se reubicó a las víctimas del fenómeno de El Niño y del terremoto de 2007. El proyecto pone en cuestión conceptos como paisaje y naturaleza, buscando crear conciencia sobre las diferentes formas de vida que existen en un territorio y las formas de relacionarse con la naturaleza como hábitat, enfocando la mirada crítica a la construcción de la ciudad desde una visión desigual y su mala distribución de los recursos. El desierto es el escenario que acoge a varios actores naturales como el viento, el sol, la luna, las dunas, y el agua como el ausente. Para ello, se llevó a cabo un ritual para invocar a la lluvia; un ser que genera, transforma y da vida. A través de este ritual, Ledesma busca hacer visible la cultura original de la zona y sus habitantes como habitantes del desierto. El proyecto pretende reaprender y decolonizar la noción de paisaje desde una estética que subvierte el predominio de lo visual desde occidente. Una pieza sonora con un enfoque multisensorial para comprender de manera más amplia a la naturaleza como ser, generador y transmisor de conocimiento.


